Probablemente sea un efecto secundario del calor, unido a la falta de hidratación o al aburrimiento, pero a raíz de un reportaje que he visto en televisión, bueno el trozo de un reportaje que he visto, me ha dado por pensar, en modo slow por supuesto no me vaya a recalentar.
Bien, en este país las leyes parecen que favorecen a los delincuentes, y no incluyo a los políticos, banqueros y gente adinerada porque esos son como Steven Seagal, están "por encima de la ley". Me refiero a los chorizos, rateros y amigos de lo ajeno en general, los que te roban y no pasa nada, los que se meten en tu casa, te roban y te dan una paliza y tampoco les pasa nada. De hecho, algunos los pillan decenas de veces antes de ir a la cárcel si entran, y luego encima pocos cumplen la pena completa. Y no lo digo yo, la justicia española está para lo que está ...
Por supuesto están prohibidos los cristales encima de los muros, las alambradas con pinchos y cualquier cosa que pueda ocasionar daños a los que intente colarse en tu propiedad, vamos, que no se pueden poner impedimentos o dificultades a los cacos. Y no hablemos de defenderte y hacerles pupa, entonces el problema es tuyo, ya no importa que se metiera en tu casa, te quisiera robar y te zurrara, si le pasa algo ...
Sé que esto no es más que un desvarío veraniego, que no tiene sentido y que es una locura, pero ... y si ...
Y si en realidad toda esta descompensación no fuera más que una maniobra para tenernos asustados, para que necesitemos al poder, los políticos, los jueces y la policía para que nos "defienda y proteja"?
Pues eso, una locura como otra cualquiera... verdad?
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martes, 16 de julio de 2013
Desvaríos veraniegos?
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martes, 14 de agosto de 2012
Preparando el terreno!!!!
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lunes, 30 de julio de 2012
Cuando las estrellas nos llamen
![]() |
| Autor: Vicente Hernándiz |
En cuanto al libro, deciros que el autor nos cuenta una historia de lo más interesante, en la que una civilización de seres humanos, muy avanzada, se ve envuelta en un enfrentamiento bélico con un enemigo desconocido. En su lucha descubren que son la creación de unos humanos, mucho más antiguos, que dejaron su herencia genética por el universo. Descubren de este modo, otro planeta, también habitado por humanos, pero menos avanzados, que también han empezado a ser atacados por este enemigo, ahora común. Ayudan a los habitantes de este planeta a ganar esa contienda e inician una relación entre ambos planetas, una cooperación que les ayude a derrotar al enemigo y a seguir buscando otros planetas habitados por humanos.
Voy a empezar por lo que no me ha gustado de esta novela, pero primero quiero aclarar que es algo totalmente subjetivo, porque sé que la mayoría de las personas que lo han leído no opinan igual, pero aquí estoy para contar mi punto de vista, y eso es lo que hago siempre, siendo fiel a mi mismo.
El problema que me he encontrado con este libro es la forma en que está escrita, la forma en que se narran los hechos. No sé si clasificarla como antigua o demasiado formal, quizás lo haya hecho intencionadamente, ya que es una civilización muy avanzada y respetuosa en todos los aspectos de su vida, no lo sé, pero a mí, ese tipo de narrativa me impide meterme en la historia con facilidad, me cuesta leerla.
No os dejéis engañar por eso que os acabo de decir, por que la historia es lo suficientemente buena como para haberme hecho olvidar este aspecto y seguir leyendo, hasta verme inmerso en la historia, en las batallas, en el amor.
La parte buena de la novela es la historia en sí, el autor ha conseguido sorprenderme en dos ocasiones a lo largo de la narración, no voy a dar detalles, pero creo que sorprenderme es algo difícil, ya que normalmente tengo claro como se van a desarrollar los acontecimientos. pero en esta ocasión, ha conseguido hacerme poner cara de sorpresa sendas ocasiones.
Os recomiendo que os lo leáis, porque si os gusta este tipo de historias vais a tener 466 páginas para disfrutar.
Hasta aquí lo concerniente al autor y a mi opinión del libro, pero no puedo dejar la oportunidad para lanzar un mensaje a la editorial, Ediciones Atlantis, aunque imagino que no leerán estas líneas. Para la próxima edición de la novela, les recomiendo que pasen el corrector y eliminen las erratas que aparecen, porque perjudica a la historia y a ellos mismo, pero claro es solo un consejo.
Pero no olvidéis que no es más que la opinión de un cangrejo extraterrestre que no tiene idea de nada y tiene el descaro de opinar de todo.
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sábado, 25 de febrero de 2012
Proximamente
Prometo que esta va a ser la última vez que hable de zombis en el blog, o casi, porque si sigo así este blog se quedará muerto e irá vagando por la red buscando pirados que lo lean jajaja.
Pero es que no puedo evitar poneros este trailer, es una película cubana de este genero que tanto os gusta y que tiene buena pinta, al menos parece divertida, o no .
Pero es que no puedo evitar poneros este trailer, es una película cubana de este genero que tanto os gusta y que tiene buena pinta, al menos parece divertida, o no .
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martes, 21 de febrero de 2012
Entre Bambalinas
Aquí tenéis el nuevo teatro de la familia Cangrejo.
No podéis verme, pero ahí estoy yo, entre bambalinas, cambiando decorados, subiendo y bajando el telón entre actos y entre función y función.
Ayer, inspirados por los dibujos de George de la Jungla, en la que tenían que hacer una obra de teatro para distraer al volcán y evitar así que entrara en erupción, decidí construir un teatro para Pituseto y Pitusina con las piezas de de construcción y una manta.
Cangrejito se sienta en la alfombra y yo, desde detrás del escenario, introduciendo las pinzas por debajo de la manta manejo a los dos muñecos. Cangrejito se queda ensimismado, absorto en la historia que representan sus muñecos como si fuera la vida misma, aplaude para que suba el telón y cuando acaban las historias, avisa al protagonista cuando el otro viene por detrás, y participa en los diálogos cuando le preguntan sus muñecos.
Está encantado con su teatro y ahora solo quiere que le contemos cuentos con sus pitufos en el escenario, ni televisión, ni ordenador ni flautas. Teatro, teatro, teatro.
Si sigue con ese interés más tiempo, a lo mejor, lo apunto a unas clases de teatro gratuitas para niños que se imparten un día a la semana en el Teatro Principal de Castellón, siempre que quiera claro, aunque en mis primeros sondeos dice que sí, pero con los pitufos claro.
Esta mañana antes de llevarlo al cole hemos repasado todo el repertorio: "Pituseta zampabollos", "Vaya coche más pequeño me he comprado", "Esperando el bus" y el musical "All the pitusinas, all the pitusetos", en la que versionamos esa canción de Beyoncé, así como otros temas famosos. Pero cuando lo he dejado, me ha dicho que esta tarde quiere obras nuevas, que esas ya son viejas. Así que aquí estamos, esperando que se me ocurra algo divertido, aunque sé que si hay caídas y pedos, le va a gustar.
No podéis verme, pero ahí estoy yo, entre bambalinas, cambiando decorados, subiendo y bajando el telón entre actos y entre función y función.
Ayer, inspirados por los dibujos de George de la Jungla, en la que tenían que hacer una obra de teatro para distraer al volcán y evitar así que entrara en erupción, decidí construir un teatro para Pituseto y Pitusina con las piezas de de construcción y una manta.
Cangrejito se sienta en la alfombra y yo, desde detrás del escenario, introduciendo las pinzas por debajo de la manta manejo a los dos muñecos. Cangrejito se queda ensimismado, absorto en la historia que representan sus muñecos como si fuera la vida misma, aplaude para que suba el telón y cuando acaban las historias, avisa al protagonista cuando el otro viene por detrás, y participa en los diálogos cuando le preguntan sus muñecos.
Está encantado con su teatro y ahora solo quiere que le contemos cuentos con sus pitufos en el escenario, ni televisión, ni ordenador ni flautas. Teatro, teatro, teatro.
Si sigue con ese interés más tiempo, a lo mejor, lo apunto a unas clases de teatro gratuitas para niños que se imparten un día a la semana en el Teatro Principal de Castellón, siempre que quiera claro, aunque en mis primeros sondeos dice que sí, pero con los pitufos claro.
Esta mañana antes de llevarlo al cole hemos repasado todo el repertorio: "Pituseta zampabollos", "Vaya coche más pequeño me he comprado", "Esperando el bus" y el musical "All the pitusinas, all the pitusetos", en la que versionamos esa canción de Beyoncé, así como otros temas famosos. Pero cuando lo he dejado, me ha dicho que esta tarde quiere obras nuevas, que esas ya son viejas. Así que aquí estamos, esperando que se me ocurra algo divertido, aunque sé que si hay caídas y pedos, le va a gustar.
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viernes, 17 de febrero de 2012
THE UNEMPLOYED MISSING FILE (el caso del parado desaparecido)
Castellón de la Plana, 9:15 AM. Después de dejar a Cangrejito en el colegio y tomar un escueto desayuno, compuesto de una taza de capuchino con sabor caramelo, dos cucharaditas de azúcar y una de nesquik (es que no me gusta el café), salgo de casa en dirección a la oficina del Servicio Valenciano de Empleo. La mañana era muy agradable, el frío siberiano que nos había acompañado durante las últimas jornadas, parecía haberse tomado hoy un respiro, quizás consciente de que algo más grande estaba por suceder.
Las calles poco transitadas, normal en una ciudad de estas características, a estas horas y los comercios cerrados. El trasiego en las cafeterías, inferior al de años atrás, daba un poco de vida a la ciudad todavía dormida, o escondida, con los cafés apurados con prisas por aquellos que apuran, hasta el último segundo y sorbo, antes de ir a trabajar.
Al enfilar la calle que llevaba directo a la oficina del Servef, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo al ver como mis pasos se adentraban en una calle solitaria, de aspecto gris y sombrío, de esas en las que de noche evitas entrar. Eran las 9:35 AM, y nadie en toda la calle, nadie en las cercanías del SERVEF, nadie en las puertas de acceso a las nuevas oficinas. En ese momento tuve la certeza de que algo estaba sucediendo, algo fuera de lo normal.
Al cruzar las puertas automáticas de acceso, mi sexto sentido clamaba a voces que allí estaba sucediendo algo, mientras mis pasos me dirigían a la sala de espera, donde solo había un hombre sentado, con la mirada perdida en la pantallas que indicaban el turno y la mesa a la que dirigirse. Con el corazón en un puño cogí mi turno y me dirigí a las sillas donde estaba sentado ese solitario y ausente personaje.
A penas había transcurrido un minuto, cuando apareció mi número en la pantalla luminosa mientras una voz decía :"A056 MESA 01, A056 MESA 01". Miré a aquel hombre buscando alguien con quien compartir mi incredulidad, mi intriga. Por un momento, el salió de su trance personal y cruzamos nuestras miradas durante un par de segundos, nuestras caras de estupefacción eran fiel reflejo de lo que estábamos viendo con nuestros propios ojos, aquello no era normal, algo estaba sucediendo.
A las 9:50 AM dejaba la sala de espera, ahora vacía y las instalaciones oficiales y me sumergía de nuevo en la solitaria y lúgubre calle por la que había llegado apenas 15 minutos antes. Mientras me alejaba de allí, sin mirar atrás, mi mente no paraba de dar vueltas a los acontecimientos, no sabía si había sido una grieta en el espacio tiempo, una puerta a otra dimensión o simplemente una experiencia sobrenatural.
Mientras recorría ausente las calles de regreso, una luz brillante y pura iluminó mi mente y, al fin, comprendí que es lo que había sucedido: "Ya no queda nadie por apuntarse al paro".
Y como si de un simple interruptor se tratase la realidad ha cambiado de historia fantástica a una de terror. En la que los parados hacemos de zombis que deambulan por las calles, y los supervivientes se aferran a lo que tienen, aceptando, sin protestar, las condiciones que les imponen, por miedo a ser engullidos por esa marabunta de cuerpos vacíos que se arrastran sin dirección, ilusión ni objetivos.
P.D: Esta entrada se la dedico a nuestros gobernantes, porque señores "arrieros somos y en el camino nos encontraremos". Están transformando España en una versión cutre de una serie de zombis, a la que podríamos llamar "The Working Dead".
Las calles poco transitadas, normal en una ciudad de estas características, a estas horas y los comercios cerrados. El trasiego en las cafeterías, inferior al de años atrás, daba un poco de vida a la ciudad todavía dormida, o escondida, con los cafés apurados con prisas por aquellos que apuran, hasta el último segundo y sorbo, antes de ir a trabajar.
Al enfilar la calle que llevaba directo a la oficina del Servef, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo al ver como mis pasos se adentraban en una calle solitaria, de aspecto gris y sombrío, de esas en las que de noche evitas entrar. Eran las 9:35 AM, y nadie en toda la calle, nadie en las cercanías del SERVEF, nadie en las puertas de acceso a las nuevas oficinas. En ese momento tuve la certeza de que algo estaba sucediendo, algo fuera de lo normal.
Al cruzar las puertas automáticas de acceso, mi sexto sentido clamaba a voces que allí estaba sucediendo algo, mientras mis pasos me dirigían a la sala de espera, donde solo había un hombre sentado, con la mirada perdida en la pantallas que indicaban el turno y la mesa a la que dirigirse. Con el corazón en un puño cogí mi turno y me dirigí a las sillas donde estaba sentado ese solitario y ausente personaje.
A penas había transcurrido un minuto, cuando apareció mi número en la pantalla luminosa mientras una voz decía :"A056 MESA 01, A056 MESA 01". Miré a aquel hombre buscando alguien con quien compartir mi incredulidad, mi intriga. Por un momento, el salió de su trance personal y cruzamos nuestras miradas durante un par de segundos, nuestras caras de estupefacción eran fiel reflejo de lo que estábamos viendo con nuestros propios ojos, aquello no era normal, algo estaba sucediendo.
A las 9:50 AM dejaba la sala de espera, ahora vacía y las instalaciones oficiales y me sumergía de nuevo en la solitaria y lúgubre calle por la que había llegado apenas 15 minutos antes. Mientras me alejaba de allí, sin mirar atrás, mi mente no paraba de dar vueltas a los acontecimientos, no sabía si había sido una grieta en el espacio tiempo, una puerta a otra dimensión o simplemente una experiencia sobrenatural.
Mientras recorría ausente las calles de regreso, una luz brillante y pura iluminó mi mente y, al fin, comprendí que es lo que había sucedido: "Ya no queda nadie por apuntarse al paro".
Y como si de un simple interruptor se tratase la realidad ha cambiado de historia fantástica a una de terror. En la que los parados hacemos de zombis que deambulan por las calles, y los supervivientes se aferran a lo que tienen, aceptando, sin protestar, las condiciones que les imponen, por miedo a ser engullidos por esa marabunta de cuerpos vacíos que se arrastran sin dirección, ilusión ni objetivos.
P.D: Esta entrada se la dedico a nuestros gobernantes, porque señores "arrieros somos y en el camino nos encontraremos". Están transformando España en una versión cutre de una serie de zombis, a la que podríamos llamar "The Working Dead".
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viernes, 9 de septiembre de 2011
Autoretrato
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domingo, 31 de octubre de 2010
Los niños de la panocha
Como la fecha es propicia y las circunstancias me inducen a ello, voy a compartir con vosotros una de las experiencias más espeluznantes que he vivido ultimamente. Todos, al menos los de mi edad o más, recordamos películas como la noche de los muertos vivientes o el pueblo de los malditos. Os recuerdo estos títulos porque la experiencia que he vivido, es una terrorífica mezcla de ambas películas, salvo porque lo que me ha pasado es real.
Todos, o por lo menos los que no vivimos en el Caribe y no practicamos el budu, pensamos que los zombis no existen, que no son más que un recurso literario o una creación ficticia para el cine. Pero estamos totalmente equivocados y podré demostrarlo en breve. La próxima vez que tenga ocasión lo grabaré y demostraré que estas no son las palabras de un desquiciado o un desequilibrado.
Todo empezó en el mes de septiembre, y aunque al principio todo parecía normal, poco a poco se fueron produciendo algunos cambios, inofensivos en apariencia. Jamás hubiese pensado que el mero hecho de ir a recoger a cangrejito a la guardería iba a suponer enfrentarme cara a cara con un fenómeno tan aterrador. De hecho, para que una película de miedo de más miedo todavía solo tiene añadir un niño malo (Pet Cemetery, el pueblo de los malditos,...). Con esto no estoy diciendo que los niños sean malos (que os conozco) sino que cuando aparecen dan más miedo.
Como nunca llego de los primeros a la hora de recoger a cangrejito no había tenido ocasión de vivir esa experiencia. El viernes pasado y por casualidad o por causalidad como vosotros prefiráis llegue el primero. Abrí la puerta y cangrejito al verme se levantó y vino corriendo a buscarme. El resto de los niños, lentamente se giraron y se levantaron de sus diminutas sillas. Todos a la vez, como guiados por una voz silenciosa se dirigieron hacia mi con pequeños y torpes pasos, con la mirada fija en mi como hipnotizados o poseídos por un ente invisible. Algunos levantaban sus manitas hacia mi para, no se
para que, no les di ocasión, miré a cangrejito para cerciorarme de que el no estaba en aquel estado, le grite a la profesora que huyera que estaba a tiempo y salí corriendo como si me persiguiera el mismísimo satanás. Los padres que iban llegando miraban estufefactos como me iba gritando mientras cangrejito se descojonaba de risa, lo que aún me pareció más terrorífico, pero es mi hijo y no lo podía abandonar allí, en aquella guadería maldita. No sabía como, pero le ayudaría.
Hoy es domingo, y se supone que el lunes tengo que volver a llevarlo a clase. Apenas duermo desde entonces pensando en que escusa voy a poner para dejar de llevarlo, aunque tengo que reconocer que también me preocupa despertarme en mitad de la noche y encontrarme a cangrejito con los ojos brillantes junto a mi.
Independientemente de la decisión que tome, haré de tripas corazón y grabaré un vídeo para que las terroríficas imágenes os abran los ojos y dejéis de vivir engañados.
¿y si es demasiado tarde?, ¿lo sabrá mamacangreja?. Dios mio no me llega la vida con tantos nervios.
Si dentro de unos días no sabéis nada de mi, recordad mis palabras y tened mucho cuidado.
Así me he quedao:
Todos, o por lo menos los que no vivimos en el Caribe y no practicamos el budu, pensamos que los zombis no existen, que no son más que un recurso literario o una creación ficticia para el cine. Pero estamos totalmente equivocados y podré demostrarlo en breve. La próxima vez que tenga ocasión lo grabaré y demostraré que estas no son las palabras de un desquiciado o un desequilibrado.
Todo empezó en el mes de septiembre, y aunque al principio todo parecía normal, poco a poco se fueron produciendo algunos cambios, inofensivos en apariencia. Jamás hubiese pensado que el mero hecho de ir a recoger a cangrejito a la guardería iba a suponer enfrentarme cara a cara con un fenómeno tan aterrador. De hecho, para que una película de miedo de más miedo todavía solo tiene añadir un niño malo (Pet Cemetery, el pueblo de los malditos,...). Con esto no estoy diciendo que los niños sean malos (que os conozco) sino que cuando aparecen dan más miedo.
Como nunca llego de los primeros a la hora de recoger a cangrejito no había tenido ocasión de vivir esa experiencia. El viernes pasado y por casualidad o por causalidad como vosotros prefiráis llegue el primero. Abrí la puerta y cangrejito al verme se levantó y vino corriendo a buscarme. El resto de los niños, lentamente se giraron y se levantaron de sus diminutas sillas. Todos a la vez, como guiados por una voz silenciosa se dirigieron hacia mi con pequeños y torpes pasos, con la mirada fija en mi como hipnotizados o poseídos por un ente invisible. Algunos levantaban sus manitas hacia mi para, no se
para que, no les di ocasión, miré a cangrejito para cerciorarme de que el no estaba en aquel estado, le grite a la profesora que huyera que estaba a tiempo y salí corriendo como si me persiguiera el mismísimo satanás. Los padres que iban llegando miraban estufefactos como me iba gritando mientras cangrejito se descojonaba de risa, lo que aún me pareció más terrorífico, pero es mi hijo y no lo podía abandonar allí, en aquella guadería maldita. No sabía como, pero le ayudaría.
Hoy es domingo, y se supone que el lunes tengo que volver a llevarlo a clase. Apenas duermo desde entonces pensando en que escusa voy a poner para dejar de llevarlo, aunque tengo que reconocer que también me preocupa despertarme en mitad de la noche y encontrarme a cangrejito con los ojos brillantes junto a mi.
Independientemente de la decisión que tome, haré de tripas corazón y grabaré un vídeo para que las terroríficas imágenes os abran los ojos y dejéis de vivir engañados.
¿y si es demasiado tarde?, ¿lo sabrá mamacangreja?. Dios mio no me llega la vida con tantos nervios.
Si dentro de unos días no sabéis nada de mi, recordad mis palabras y tened mucho cuidado.
Así me he quedao:
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viernes, 15 de octubre de 2010
Viva el Rock&Roll
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martes, 12 de octubre de 2010
La tierra de los sueños perdidos
Existe un lugar donde se cumplen todos los sueños perdidos, los sueños que nunca se podrán realizar en este mundo. Llegar hasta allí es muy difícil, porque solo hay una entrada, que se abre justo en el momento en el que nuestra mente pasa de la vigilia al sueño. Es un instante, unas décimas de segundo, un resplandor que atrapa a quien lo ve y lo lleva a la tierra de los sueños perdidos.
Allí subyacen todos los deseos insatisfechos. Los sueños de aquellas personas que por diferentes motivos no los han podido alcanzar, y nunca lo harán. Mientras exista la más mínima posibilidad de que sea realizado, no aparece en la tierra de los sueños perdidos.
Dicen que solamente hay una regla a seguir cuando consigues entrar. Y es que debes disfrutar del sueño perdido que te toque vivir. Si no lo haces, aunque solo sea por un instante, los guardianes de los sueños te sacan de sus dominios, para no poder volver. Es de vital importancia que esos deseos sean vividos por alguien que sepa apreciar la oportunidad que se le brinda, por respeto a quien lo quiso y no lo pudo tener.
No se debe tener miedo, pues nada malo puede suceder. Todas las vivencias son agradables y proporcionan felicidad. Cuanto más lo disfrutas más fácil es volver, y cuantas más veces vas, más sencillo es encontrar la entrada. No hay un límite de visitas, pero lo que nunca encontrarás son tus propios sueños, aunque sean irrealizables.
Por eso es importante tener sueños hermosos y anhelar alcanzar momentos de felicidad. No debe importarnos no realizarlos, porque algún día alguien encontrará el camino a la tierra de los sueños perdidos y será feliz, gracias a nosotros. Del mismo modo, si nosotros encontramos la entrada viviremos momentos de gran felicidad gracias o los demás.
No lo olvides cuando estés despierto, que quizás quien tienes delante de ti, ha dejado una sorpresa en la tierra de los sueños perdidos.
Allí subyacen todos los deseos insatisfechos. Los sueños de aquellas personas que por diferentes motivos no los han podido alcanzar, y nunca lo harán. Mientras exista la más mínima posibilidad de que sea realizado, no aparece en la tierra de los sueños perdidos.
Dicen que solamente hay una regla a seguir cuando consigues entrar. Y es que debes disfrutar del sueño perdido que te toque vivir. Si no lo haces, aunque solo sea por un instante, los guardianes de los sueños te sacan de sus dominios, para no poder volver. Es de vital importancia que esos deseos sean vividos por alguien que sepa apreciar la oportunidad que se le brinda, por respeto a quien lo quiso y no lo pudo tener.
No se debe tener miedo, pues nada malo puede suceder. Todas las vivencias son agradables y proporcionan felicidad. Cuanto más lo disfrutas más fácil es volver, y cuantas más veces vas, más sencillo es encontrar la entrada. No hay un límite de visitas, pero lo que nunca encontrarás son tus propios sueños, aunque sean irrealizables.
Por eso es importante tener sueños hermosos y anhelar alcanzar momentos de felicidad. No debe importarnos no realizarlos, porque algún día alguien encontrará el camino a la tierra de los sueños perdidos y será feliz, gracias a nosotros. Del mismo modo, si nosotros encontramos la entrada viviremos momentos de gran felicidad gracias o los demás.
No lo olvides cuando estés despierto, que quizás quien tienes delante de ti, ha dejado una sorpresa en la tierra de los sueños perdidos.
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jueves, 16 de septiembre de 2010
Consecuencias directas
Queridos amigos,
La verdad es que en ningún momento se me pasó por esta cabecita loca que tengo, que la entrada en la que me despedía de mi viejo colchón pudiera llegar a tener alguna consecuencia, ni directa ni indirecta.
Mi intención era crear una falsa espectativa, cosa que conseguí, por los comentarios que habéis dejado, cosa que agradezco, los comentarios digo. Simplemente me pareció una forma graciosa de decirle adiós a nuestro futón.
Pero como una imagen vale más que mil palabras y a buen entendedor pocas palabras bastan, creo que adivináis la opinión de mamacangreja sobre la entrada. Al parecer le di un buen susto.
P.D: El nuevo colchón es increíble.
P.D2: Mamacangreja ya no está enfadada, solo fue un acaloramiento pasajero.
La verdad es que en ningún momento se me pasó por esta cabecita loca que tengo, que la entrada en la que me despedía de mi viejo colchón pudiera llegar a tener alguna consecuencia, ni directa ni indirecta.
Mi intención era crear una falsa espectativa, cosa que conseguí, por los comentarios que habéis dejado, cosa que agradezco, los comentarios digo. Simplemente me pareció una forma graciosa de decirle adiós a nuestro futón.
Pero como una imagen vale más que mil palabras y a buen entendedor pocas palabras bastan, creo que adivináis la opinión de mamacangreja sobre la entrada. Al parecer le di un buen susto.
P.D: El nuevo colchón es increíble.
P.D2: Mamacangreja ya no está enfadada, solo fue un acaloramiento pasajero.
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jueves, 2 de septiembre de 2010
CD CASTELLON - PORTUGALETE
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C.D. Castellón,
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viernes, 6 de agosto de 2010
Una de aventuras
Todo comenzó en junio de 2005. Por aquel entonces un grupo de empresarios adquirió la mayoría de las acciones del CD Castellón. Una gran ilusión rodeaba toda la operación ya que, aparentemente, todos salían ganando con dicho cambio. Las partes por la operación y la afición porque veía como su equipo volvían a 2ªA después de once años, con un proyecto que les prometía las estrellas en cinco años.
Al principio nada hacía presagiar que uno de aquellos recién llegados iba a sufrir tan terrorífica transformación. Nadie sabe como sucedió, pero poco a poco, nuestro hombre fue adquiriendo poderes sobrenaturales, que le fueron haciendo más y más fuerte hasta convencerse de que podía dominar el mundo.
Primero consiguió traer al equipo algunos jugadores que eran representados por él, sin ningún tipo de oposición de sus compañeros de viaje, que poco a poco vieron como su autoridad dentro del grupo se desvanecía. Mientras tanto, nuestro personaje adquirió el poder de la palabra. Cuando era cuestionado elaboraba discursos emotivos y lacrimógenos que convencían fácilmente a quienes escuchaban, logrando de este modo seguir adelante con su macabro plan de dominación.
Después de arduas horas de práctica delante del espejo llegó a dominar el arte de la peineta. Arma mortal que lanzaba a diestro y siniestro contra sus detractores que quedaban petrificados ante tan espeluznante estrategia. A medida que su poder aumentaba también lo hacían sus detractores, que intentaban movilizarse, sin éxito para detener el vertiginoso crecimiento de nuestro hombre, ya que la mayoría pensaban que al final todo ese poder iba a ser enfocado a hacer el bien.
Mientras la afición se dividía el lograba el poder de la desmaterialización, hizo desvanecerse a los cinco mejores del equipo, haciéndolos aparecer en diferentes puntos del país. Al mismo tiempo, hizo que se materializaran aquí hasta 18 jugadores suyos, logrando así tener absoluto control sobre el equipo y su futuro, primer paso en su carrera conquistadora.
Sus compañeros, ahora simples marionetas, empezaron a darse cuenta de que su amigo había sufrido una transformación, pero el miedo y la creencia de que estaban en el bando ganador impedían que tomaran cartas en el asunto.
Nuestro hombre había conseguido todos sus objetivos: colocar a sus esbirros, acabar con la afición del club, descender al equipo y ganar miles de euros.
En ese momento, diversos grupos de resistencia empezaron a movilizarse para tratar de evitar que la catástrofe fuera aún mayor. Estas acciones consiguieron que el alcalde tomara parte y se aliara con sus antes compañeros para tratar de eliminar la amenaza. El ataque había comenzado cuando entró otro aliado en escena.
Al final, la fuerza aliada consiguió desterrar a nuestro hombre y hacerse con el control de la institución. Todo tomaba un nuevo rumbo, hasta hoy. Momento en el que hemos descubierto que el conflicto no había sido más que una maniobra de distracción mientras nuestro hombre lograba el último de sus poderes, la invisibilidad.
Hoy ha nacido un super villano, ha nacido KTCRACKMAN.
¿Lograrán sobrevivir los aficionados?, ¿Logrará KTCRACKMAN llevar a cabo sus maléficos planes?, ¿Aparecerá un super héroe que pueda luchar contra KTCRACKMAN y sus super poderes?
Esta historia es ficticia, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
Al principio nada hacía presagiar que uno de aquellos recién llegados iba a sufrir tan terrorífica transformación. Nadie sabe como sucedió, pero poco a poco, nuestro hombre fue adquiriendo poderes sobrenaturales, que le fueron haciendo más y más fuerte hasta convencerse de que podía dominar el mundo.
Primero consiguió traer al equipo algunos jugadores que eran representados por él, sin ningún tipo de oposición de sus compañeros de viaje, que poco a poco vieron como su autoridad dentro del grupo se desvanecía. Mientras tanto, nuestro personaje adquirió el poder de la palabra. Cuando era cuestionado elaboraba discursos emotivos y lacrimógenos que convencían fácilmente a quienes escuchaban, logrando de este modo seguir adelante con su macabro plan de dominación.
Después de arduas horas de práctica delante del espejo llegó a dominar el arte de la peineta. Arma mortal que lanzaba a diestro y siniestro contra sus detractores que quedaban petrificados ante tan espeluznante estrategia. A medida que su poder aumentaba también lo hacían sus detractores, que intentaban movilizarse, sin éxito para detener el vertiginoso crecimiento de nuestro hombre, ya que la mayoría pensaban que al final todo ese poder iba a ser enfocado a hacer el bien.
Mientras la afición se dividía el lograba el poder de la desmaterialización, hizo desvanecerse a los cinco mejores del equipo, haciéndolos aparecer en diferentes puntos del país. Al mismo tiempo, hizo que se materializaran aquí hasta 18 jugadores suyos, logrando así tener absoluto control sobre el equipo y su futuro, primer paso en su carrera conquistadora.
Sus compañeros, ahora simples marionetas, empezaron a darse cuenta de que su amigo había sufrido una transformación, pero el miedo y la creencia de que estaban en el bando ganador impedían que tomaran cartas en el asunto.
Nuestro hombre había conseguido todos sus objetivos: colocar a sus esbirros, acabar con la afición del club, descender al equipo y ganar miles de euros.
En ese momento, diversos grupos de resistencia empezaron a movilizarse para tratar de evitar que la catástrofe fuera aún mayor. Estas acciones consiguieron que el alcalde tomara parte y se aliara con sus antes compañeros para tratar de eliminar la amenaza. El ataque había comenzado cuando entró otro aliado en escena.
Al final, la fuerza aliada consiguió desterrar a nuestro hombre y hacerse con el control de la institución. Todo tomaba un nuevo rumbo, hasta hoy. Momento en el que hemos descubierto que el conflicto no había sido más que una maniobra de distracción mientras nuestro hombre lograba el último de sus poderes, la invisibilidad.
Hoy ha nacido un super villano, ha nacido KTCRACKMAN.
¿Lograrán sobrevivir los aficionados?, ¿Logrará KTCRACKMAN llevar a cabo sus maléficos planes?, ¿Aparecerá un super héroe que pueda luchar contra KTCRACKMAN y sus super poderes?
Esta historia es ficticia, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
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domingo, 1 de agosto de 2010
El hombre invisible

Cada cierto tiempo, aparece una noticia en la que se dice que la invisibilidad es algo que pronto dejará de ser un elemento recurrente de la literatura y filmografia fantástica. Normalmente hablan de estudios que se estan realizando en tal o cual universidad, la mayoría desconocidas y americanas. ¿Será que las universidades punteras no dedican recursos a este tema?
En esta ocasión, la encargada de la investigación es la Dra. Elena Semouchkina, profesora de ingeniería eléctrica y computacional de la Universidad Tecnológica de Michigan. Aquí la amiga ha descubierto que utilizando la resonancia magnética se pueden capturar rayos de luz visibles (porque los invisibles no hace falta claro) y redirigirlos alrededor de un objeto, haciendo que este se haga invisible. Es decir, como los objetos podemos verlos gracias a que la luz rebota en ellos, si capturas los rayos de luz e impides que lleguen al objeto, este desaparece, bueno no desaparece, simlemente no lo ves.Este equipo de científicos ha conseguido hacer desaperecer cilindros metálicos de entre 5 y 8 centímetros de diametro y de entre 8 y 10 centímetros de altura. Las pruebas se hacen en una habitación forrada un un manto de resonadores de vidrio hechos de un cristal anfígeno (material dieléctrico que no conduce la electricidad). Este manto es el que produce la resonancia magnética al hacer oscilar a una determinada frecuencia los cilindros de cristal que la forman, consiguiendo, de este modo, doblar las ondas de luz alrededor del objeto. Aunque en realidad, no han conseguido hacer desaparecer esos cilindros a simple vista, lo han logrado únicamente cuando se está observando el objeto a traves de una cámara de infrarrojos.


En realidad, no habría que complicarse tanto la vida para estudiar el fenómeno de la invisibilidad, porque contrariamente a los que opina la mayoría, este fenómeno es real y mas habitual de lo que pensamos. Cada día cientos, miles de hombres ansiosos por encontrar el amor son invisibles a los ojos de las mujeres. Si no eres alto, guapo y atlético o en su defecto tienes un monton de pasta te va a ser muy dificil conquistar a una mujer. Puede que no haya que ser tan alto, tan guapo ni tan atlético, pero sino estás dentro de los baremos aceptables para la mayoría de las mujeres lo tienes complicado.
El proceso de detección es prácticamente instantaneo, en cuanto una mujer ve a un hombre, que no cumple los requisitos mínimos, este desaparece. No importa lo que este intente hacer para llamar la atención de esa mujer, es casi imposible que te vuelva a hacer visible, y si lo hace no vas a conseguir nada, porque no tardarás en escuchar :”Me gustas, pero como amigo”, por lo que eres visible si, pero no como hombre.
Con los hombres no sucede lo mismo. Es cierto que también tardamos poco en determinar si una mujer es o no de nuestro agrado. Pero los hombres somos menos exigentes y nunca haríamos completamente invisible a una mujer, porque seguro que nos gustan sus pechos.
También se podría estudiar la invisibilidad en otros casos como en el de los amigos de lo ajeno, todos sabemos que existen, pero nunca los vemos venir; en los coches radar de la Guardia Civil, si los vieramos no nos pondrían multas; en ese amigo coñazo, que solo lo ves cuando ya lo tienes encima; en los cuernos, que no se ven pero pesan, y bastantes más fenómenos que demuestran que la invisibilidad es algo cotidiano y no tan difícil de conseguir.
Gracias a mi equipo de investigación, unos coleguillas desfaenaos, hemos conseguido averiguar en que momento vio la luz (o no la vio) la Dra. Semouchkina y decidio ponerse a investigar este fenómeno.
"SUPUESTAMENTE" los hechos ocurrieron del siguiente modo:
“En sus primeros años de universidad Elena (la futura Doctora), cansada de no haberse comido un torrao (de los buenos) durante el instituto, en los que los únicos chicos que le hacian caso era como ella, decidió desmelenarse para conquistar a un chico de su misma universidad con una beca de rugby (futbol americano para ellos). Un día, durante una de sus clases le dijo a su compañera:
Elena: Oye, en esta clase hay pocos chicos, ¿verdad?
Amiga: ¿Tu crees? – sorprendida porque eran casi todo chicos- pero si solo somos 7 chicas.
En ese momento, una pequeña lucecita apareció en la mente de Elena haciendo que se diera cuenta de que algo estaba sucediendo, aunque no sabía que era.
Un tiempo después se organizó una macrofiesta en el pabellón deportivo de la universidad y después de rechazar a unos cuantos acompañantes, sobre todo a Mike que se lo pidió unas cuarenta veces antes de comprender que no queria ir con él, y eso que el chaval era listo, apareció sola con su amiga y su acompañante.
La música a todo volumen, las bebidas adulteradas y las luces de colores parpadeantes. Ella, como quien no quiere la cosa se situa cerca de su objetivo, entre dos altavoces de gran tamaño. Mike que la ve se acerca convencido de que el ambiente aportaría lo que necesitaba para terminar de conquistarla.
Mike: Hola Elena. Estás muy guapa.
Elena: Gracias – mientras pensaba- ya está aquí este pesao, ojala desaparezca antes de que nos vea john (el cachas).
Mientras Mike parloteaba sin cesar, ella se iba poniendo cada vez más nerviosa, más tensa, hasta el punto de empezar a esperimentar una especie de pequeñas y constantes convulsiones (similares a una descarga eléctrica), que unidas al volumen de la música y al magnetismo de los grandes imanes de los altavoces hicieron que los cristales de sus gafas se resquebrajaran impidiendo que viera a Mike que estaba delante.
Elena: Mike, ¿estás ahí?
Mike: Claro ¿Dónde iba a estar mejor que aquí?
Y ahí fue donde Elena empezó a esbozar el trabajo que más tarde, como doctora, desarrollaría con resonancia magnética, cristales y luz.”
A modo de cotilleo, tengo que decir que John sufrió una lesión grave de rodilla y perdió la beca, por lo que tuvo que dejar la universidad. Hoy es el marido de Elena, quien lo mantiene y lo tiene todo el día en el gimnasio para que siga cachas.
Mike está ingresado en un Psiquiátrico porque dice que es el hombre invisible.
En fin, que antes de que consigamos algo que nos haga invisibles veremos tanques, aviones y misiles. Bueno, verlos no los veremos.
jueves, 22 de julio de 2010
Nunca es demasiado tarde (parte II)
Todo permanecía igual, pero nada era lo mismo. Ya no percibía su olor, ni escuchaba el sonido de sus pasos, ni su risa, ni su voz. Los colores se habían marchitado y los sonidos enmudecidos por el silencio.
Quisiera poder sentir de nuevo su aliento sobre la boca, sus dedos sobre la piel y sus ojos sobre el Alma. Quisiera poder tenerla junto a él, acariciar su pelo, oler el aroma de su cuerpo, y poder besarla. Quisiera tantas cosas ... pero no puede.
El tiempo ha dejado de existir. Las horas han desaparecido entre los segundos. Los días se mezclan con las noches en un cocktel sin sabor, sin olor, sin sentido. Podrían haber pasado tan solo unos segundos, desde que se fue, o podrían ser días, meses, años o siglos. Quien sabe. Quien sabe. Quien sabe.
No sé cuanto hace, pero tampoco le importa. Ya no recuerda su vida, ni sus sueños, tan solo existe ella. Nada tiene importancia salvo su eterna presencia en la memoria.
Moreno de tez pálida y lúgubre como una tumba. Delgado hasta el extremo. Su mirada fría y ausente, casi todo el tiempo, muestra abiertamente su interior más privado y profundo. Caminando con pasos lentos y pesados, como si arrastrase una bola del tamaño de su pena. Cabizbajo y encorvado por el peso de su conciencia.
La inerte y pobre imagen que ofrece, lucha en su interior con la autocompasión, el odio y la rabia. A él no le importa quien obtenga la victoria en ese gris enfrentamiento, pero quien la consiga, logrará el poder sobre su destino.
Las palabras salen torpemente de su reseca garganta. Igual que su mente, adormecida por el estruendo del conflicto que la rodea, intenta reflotar imágenes de una vida que ya no le pertenece.
Poseído por emociones confusas y desordenadas, avanza por la vida sumergido en una atmósfera de podredumbre, soledad y desilusión. Hundiéndole aún más. Acentuando el enfrentamiento que lo mantiene inmerso en su contaminada mente, apartado de la vida.
El sonido del teléfono rompe la monotonía. Un único tono, que hizo que en sus ojos volviera a instalarse aquel brillo que los iluminaba cuando estaba con ella. Un solo tono, esa era la señal que usaban para avisar que regresaban a casa.
Sus ojos se apagaron de nuevo. Era imposible. Cualquier otra explicación sería más razonable que la que le estaba pasando por la cabeza. Debía tratarse de un cruce de líneas, o de alguien que al darse cuenta de su error, había interrumpido la llamada. No podía ser ella, pero en su interior era lo que deseaba. Volver a verla, tenerla frente a él. Después de esperar junto a la puerta durante horas opta por volver a su rincón, más triste y hundido que antes.
Cada vez le cuesta más seguir viviendo, pero tampoco puede morir. Algo le empuja a continuar allí, a no abandonar aquel lugar. Algo que le mantiene atado a aquella casa. No puede vivir, no puede morir, no puede salir de allí.
Cada vez sonn menos esos instantes de luz que le prometen una nueva vida. Esos fragmentos de esperanza e ilusión, que todavía le quedan diseminados por su alma, empiezan a perderse en la oscuridad de sus pensamientos. Y el rostro de su amada le es más difícil de recordar, hasta el punto de tener que recurrir a la foto del salón, para poder reconstruir su imagen.
Pasa ratos interminables de pie, inmóvil frente a su retrato, aferrándose a él con todas sus fuerzas. Sus recuerdos, ya no lo son. Todo ha perdido su significado.
Ya no sabe quien o que es aquello que no puede dejar de mirar, la única certeza para él es que lo que siente ante aquello, le mantiene vivo.
Un sonido, que le parece lejano la hace apartar la vista de la foto un instante. Sabe que aquello significa algo. Vuelve de nuevo la mirada, pero le cuesta un gran esfuerzo averiguar que es lo que estaba haciendo antes.
Un escalofrío recorre su cuerpo, y al girarse, la ve allí, de pie junto a la entrada. Durante unos instantes no consigue ubicarla en su vida, pero al hacerlo, pequeños fulgores de luz vuelven a aflorar en él. Permanece inmóvil, mudo, intentando comprender que está sucediendo.
Durante horas ella se dedica a hacer todas las cosas que no había podido acabar. El la sigue por toda la casa, incapaz de hablarle o de tocarla, por miedo a que no sea más que una alucinación de su débil mente.
Cuando finaliza las tareas, toma una pequeña maleta del armario e introduce en ella toda la ropa que puede. Recorre toda la casa acariciando con nostalgia aquellas cosas que, sin duda, le traen gratos recuerdos.
El la observa desde la puerta del salón, mientras ella permanece quieta con la mano en el pomo de la puerta. Se gira y con los ojos llenos de lágrimas y la voz entrecortada dice:
- Adiós amor mío.
Acto seguido sale de la casa cerrando, muy despacio, la puerta tras de sí.
La profunda pena en la que ha estado sumido, empieza a resquebrajarse. Todo comienza a tener sentido de nuevo. Un sentimiento de paz infinita brota en su pecho, mientras frente a él se abre una gran claridad.
Vuelve a mirar hacia la puerta, echa un último vistazo a su alrededor, y sonrió.
Confiado y seguro como jamás había estado, se introduce con paso firme en aquel maravilloso resplandor que vibra ante sus cansados ojos.
Por fin vuelve a la vida, por fin regresa a casa.
Nunca, es demasiado tiempo, pero nunca es demasiado tarde para retomar el camino que una vez iniciamos.
Quisiera poder sentir de nuevo su aliento sobre la boca, sus dedos sobre la piel y sus ojos sobre el Alma. Quisiera poder tenerla junto a él, acariciar su pelo, oler el aroma de su cuerpo, y poder besarla. Quisiera tantas cosas ... pero no puede.
El tiempo ha dejado de existir. Las horas han desaparecido entre los segundos. Los días se mezclan con las noches en un cocktel sin sabor, sin olor, sin sentido. Podrían haber pasado tan solo unos segundos, desde que se fue, o podrían ser días, meses, años o siglos. Quien sabe. Quien sabe. Quien sabe.
No sé cuanto hace, pero tampoco le importa. Ya no recuerda su vida, ni sus sueños, tan solo existe ella. Nada tiene importancia salvo su eterna presencia en la memoria.
Moreno de tez pálida y lúgubre como una tumba. Delgado hasta el extremo. Su mirada fría y ausente, casi todo el tiempo, muestra abiertamente su interior más privado y profundo. Caminando con pasos lentos y pesados, como si arrastrase una bola del tamaño de su pena. Cabizbajo y encorvado por el peso de su conciencia.
La inerte y pobre imagen que ofrece, lucha en su interior con la autocompasión, el odio y la rabia. A él no le importa quien obtenga la victoria en ese gris enfrentamiento, pero quien la consiga, logrará el poder sobre su destino.
Las palabras salen torpemente de su reseca garganta. Igual que su mente, adormecida por el estruendo del conflicto que la rodea, intenta reflotar imágenes de una vida que ya no le pertenece.
Poseído por emociones confusas y desordenadas, avanza por la vida sumergido en una atmósfera de podredumbre, soledad y desilusión. Hundiéndole aún más. Acentuando el enfrentamiento que lo mantiene inmerso en su contaminada mente, apartado de la vida.
El sonido del teléfono rompe la monotonía. Un único tono, que hizo que en sus ojos volviera a instalarse aquel brillo que los iluminaba cuando estaba con ella. Un solo tono, esa era la señal que usaban para avisar que regresaban a casa.
Sus ojos se apagaron de nuevo. Era imposible. Cualquier otra explicación sería más razonable que la que le estaba pasando por la cabeza. Debía tratarse de un cruce de líneas, o de alguien que al darse cuenta de su error, había interrumpido la llamada. No podía ser ella, pero en su interior era lo que deseaba. Volver a verla, tenerla frente a él. Después de esperar junto a la puerta durante horas opta por volver a su rincón, más triste y hundido que antes.
Cada vez le cuesta más seguir viviendo, pero tampoco puede morir. Algo le empuja a continuar allí, a no abandonar aquel lugar. Algo que le mantiene atado a aquella casa. No puede vivir, no puede morir, no puede salir de allí.
Cada vez sonn menos esos instantes de luz que le prometen una nueva vida. Esos fragmentos de esperanza e ilusión, que todavía le quedan diseminados por su alma, empiezan a perderse en la oscuridad de sus pensamientos. Y el rostro de su amada le es más difícil de recordar, hasta el punto de tener que recurrir a la foto del salón, para poder reconstruir su imagen.
Pasa ratos interminables de pie, inmóvil frente a su retrato, aferrándose a él con todas sus fuerzas. Sus recuerdos, ya no lo son. Todo ha perdido su significado.
Ya no sabe quien o que es aquello que no puede dejar de mirar, la única certeza para él es que lo que siente ante aquello, le mantiene vivo.
Un sonido, que le parece lejano la hace apartar la vista de la foto un instante. Sabe que aquello significa algo. Vuelve de nuevo la mirada, pero le cuesta un gran esfuerzo averiguar que es lo que estaba haciendo antes.
Un escalofrío recorre su cuerpo, y al girarse, la ve allí, de pie junto a la entrada. Durante unos instantes no consigue ubicarla en su vida, pero al hacerlo, pequeños fulgores de luz vuelven a aflorar en él. Permanece inmóvil, mudo, intentando comprender que está sucediendo.
Durante horas ella se dedica a hacer todas las cosas que no había podido acabar. El la sigue por toda la casa, incapaz de hablarle o de tocarla, por miedo a que no sea más que una alucinación de su débil mente.
Cuando finaliza las tareas, toma una pequeña maleta del armario e introduce en ella toda la ropa que puede. Recorre toda la casa acariciando con nostalgia aquellas cosas que, sin duda, le traen gratos recuerdos.
El la observa desde la puerta del salón, mientras ella permanece quieta con la mano en el pomo de la puerta. Se gira y con los ojos llenos de lágrimas y la voz entrecortada dice:
- Adiós amor mío.
Acto seguido sale de la casa cerrando, muy despacio, la puerta tras de sí.
La profunda pena en la que ha estado sumido, empieza a resquebrajarse. Todo comienza a tener sentido de nuevo. Un sentimiento de paz infinita brota en su pecho, mientras frente a él se abre una gran claridad.
Vuelve a mirar hacia la puerta, echa un último vistazo a su alrededor, y sonrió.
Confiado y seguro como jamás había estado, se introduce con paso firme en aquel maravilloso resplandor que vibra ante sus cansados ojos.
Por fin vuelve a la vida, por fin regresa a casa.
Nunca, es demasiado tiempo, pero nunca es demasiado tarde para retomar el camino que una vez iniciamos.
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Ficción
miércoles, 21 de julio de 2010
Nunca es demasiado tarde (parte I)
Sentado en el suelo, con la cabeza entre las piernas. En el rincón más oscuro de la habitación, un hombre permanece en silencio, repasando las horas más bajas de su vida y las circunstancias que se ciernen sobre él.
Su cuerpo, demasiado pesado por su estado de ánimo, le impide salir de aquella lúgubre estancia, en la que lo único vivo son las sombras. Su respiración tan melancólica como débil, deja su corazón desnudo, vacío de cualquier sentimiento que pueda reactivar su vida, su pobre existencia mortal.
En un esfuerzo suprahumano, consigue levantar la cabeza y apoyarla contra la pared. Sus piernas y brazos caen inertes contra el suelo, dando una imagen aún más triste y desoladora de sí mismo. Perdido entre las siniestras paredes de aquella horrible habitación, que le acoge en la más amarga de las depresiones, en una caída sin fin.
La lámpara, de la mesilla de noche de su mujer, esta cubierta por el mismo velo negro, que oculto su pálido rostro en el velatorio. En la otra mesilla no hay nada. La lámpara en el suelo y la bombilla rota en tantos pedazos como su corazón.
Desde que ella se fue, la frialdad de aquella sombría y espectral casa se apoderó de él. Con un susurro continuado le desalienta, insuflando sobre su alma la esencia del abatimiento. Llenándole de malestar, tristeza y deseo de desaparecer. Consciente de estar vivo, pero vacío, creyó merecer la muerte eterna.
La vida se ha transformado en el más escarpado y gris acantilado, alto e inaccesible como el del más fantástico cuento. Ya no dispone ni de las fuerzas, ni la voluntad que ella le daba. Desde entonces, todo era imposible. Ni tan solo es capaz de reunir el valor para salir de aquel que había sido su hogar, y que se ha trasformado en su prisión.
En ocasiones, un recuerdo trae un haz de luz a su mente. Unos instantes que le llenan de Paz. Unos momentos que desearía que duraran para siempre, pero que en su estado solo son una promesa de tiempos mejores, de sueños realizados, de metas cumplidas. Pero solo eso, promesas.
Cuando consigue levantarse, camina pesadamente de un lado a otro de la casa, buscando un reflejo que le recuerde todo el amor y la vida que pudo respirar, intentando que ella no se marche también de su memoria.
La casa continua tal y como ella la dejó. Y él es incapaz de tocar nada, esperando quizás, que ella aparezca en cualquier momento para continuar con todo, o por miedo a desterrarla, del todo, de su vida.
La plancha fría sobre la tabla y su camisa azul sin terminar. En el cubo, la colada esperaba que alguien la almidone y la doble. Los platos, vasos y cubiertos, ya secos, en el escurridor. La encimera sin fregar, con el estropajo endurecido sobre uno de los fogones.
Por un instante, mientras observa todo aquel desorden, una leve sonrisa aparece en su rostro. Le viene a la memoria aquella semana en la que su mujer tuvo que ausentarse, por motivos familiares, y el se quedó solo en casa.
Nunca antes había tenido que ocuparse de las tareas domesticas. Mal educado por su madre y consentido por su esposa, se encontró con un sin fin de tareas que no sabía por donde coger.
Al principio todo iba sobre ruedas, ya que tenía comida hecha para dos días, tres si la gula no era más fuerte. Así que, su único trabajo consistía en fregar lo poco que ensuciaba, ya que comía directamente del tuper ware.
Cuando ya no le quedaba nada, se vio en el apuro de tener que cocinar. Seguro que en más de una ocasión se preguntó por que insistió tanto para que no dejara nada más preparado, que ya guisaría él.
Su primer enfrentamiento con los fogones fue duro. Quiso freír un huevo, con tan mala fortuna que le saltó aceite, de modo que los fritos estaban descartados desde ese momento. Como no sabía hacer nada más optó por el camino más seguro, los bocadillos y las comidas preparadas. De este modo eliminaba dos problemas a la vez, no cocinaba y no fregaba.
No limpió el polvo, no barrió ni fregó el suelo, no puso ninguna lavadora, y por supuesto no tuvo que planchar. Realmente no le parecieron tan duras las tareas domésticas, no comprendía por que ella siempre se quejaba de que no le ayudaba en nada.
Pero la sonrisa no era por esos momentos de autodeterminación masculina. El gesto se lo produjo lo que sucedió cuando su inocente esposa, confiada de lo ordenado y limpio de su esposo, llegó a casa. La mesa del comedor y alrededores llenos de migas de pan, el cenicero, de la mesa de centro, con restos de pipas, colillas y algún que otro chicle. El mármol de la cocina, limpio en apariencia, escondía restos de distintas salsas.
Una lista de cosas que su mujer redujo para no avergonzarlo más, mientras lo paseaba cogido de la mano, inspeccionando toda la casa.
Poco a poco fue volviendo a su estado anterior, al darse cuenta de que si todo volvía a estar desordenado y sucio, era por que ella no estaba allí. Pero esta vez no era por unos días, en esta ocasión era para siempre. Quizás, si no lo pensaba lo olvidaría. Quizás era mejor pensar que podía volver en cualquier momento, aunque fuese vivir en una mentira perpetua, si es que a aquello se le podía llamar vida.
Su cuerpo, demasiado pesado por su estado de ánimo, le impide salir de aquella lúgubre estancia, en la que lo único vivo son las sombras. Su respiración tan melancólica como débil, deja su corazón desnudo, vacío de cualquier sentimiento que pueda reactivar su vida, su pobre existencia mortal.
En un esfuerzo suprahumano, consigue levantar la cabeza y apoyarla contra la pared. Sus piernas y brazos caen inertes contra el suelo, dando una imagen aún más triste y desoladora de sí mismo. Perdido entre las siniestras paredes de aquella horrible habitación, que le acoge en la más amarga de las depresiones, en una caída sin fin.
La lámpara, de la mesilla de noche de su mujer, esta cubierta por el mismo velo negro, que oculto su pálido rostro en el velatorio. En la otra mesilla no hay nada. La lámpara en el suelo y la bombilla rota en tantos pedazos como su corazón.
Desde que ella se fue, la frialdad de aquella sombría y espectral casa se apoderó de él. Con un susurro continuado le desalienta, insuflando sobre su alma la esencia del abatimiento. Llenándole de malestar, tristeza y deseo de desaparecer. Consciente de estar vivo, pero vacío, creyó merecer la muerte eterna.
La vida se ha transformado en el más escarpado y gris acantilado, alto e inaccesible como el del más fantástico cuento. Ya no dispone ni de las fuerzas, ni la voluntad que ella le daba. Desde entonces, todo era imposible. Ni tan solo es capaz de reunir el valor para salir de aquel que había sido su hogar, y que se ha trasformado en su prisión.
En ocasiones, un recuerdo trae un haz de luz a su mente. Unos instantes que le llenan de Paz. Unos momentos que desearía que duraran para siempre, pero que en su estado solo son una promesa de tiempos mejores, de sueños realizados, de metas cumplidas. Pero solo eso, promesas.
Cuando consigue levantarse, camina pesadamente de un lado a otro de la casa, buscando un reflejo que le recuerde todo el amor y la vida que pudo respirar, intentando que ella no se marche también de su memoria.
La casa continua tal y como ella la dejó. Y él es incapaz de tocar nada, esperando quizás, que ella aparezca en cualquier momento para continuar con todo, o por miedo a desterrarla, del todo, de su vida.
La plancha fría sobre la tabla y su camisa azul sin terminar. En el cubo, la colada esperaba que alguien la almidone y la doble. Los platos, vasos y cubiertos, ya secos, en el escurridor. La encimera sin fregar, con el estropajo endurecido sobre uno de los fogones.
Por un instante, mientras observa todo aquel desorden, una leve sonrisa aparece en su rostro. Le viene a la memoria aquella semana en la que su mujer tuvo que ausentarse, por motivos familiares, y el se quedó solo en casa.
Nunca antes había tenido que ocuparse de las tareas domesticas. Mal educado por su madre y consentido por su esposa, se encontró con un sin fin de tareas que no sabía por donde coger.
Al principio todo iba sobre ruedas, ya que tenía comida hecha para dos días, tres si la gula no era más fuerte. Así que, su único trabajo consistía en fregar lo poco que ensuciaba, ya que comía directamente del tuper ware.
Cuando ya no le quedaba nada, se vio en el apuro de tener que cocinar. Seguro que en más de una ocasión se preguntó por que insistió tanto para que no dejara nada más preparado, que ya guisaría él.
Su primer enfrentamiento con los fogones fue duro. Quiso freír un huevo, con tan mala fortuna que le saltó aceite, de modo que los fritos estaban descartados desde ese momento. Como no sabía hacer nada más optó por el camino más seguro, los bocadillos y las comidas preparadas. De este modo eliminaba dos problemas a la vez, no cocinaba y no fregaba.
No limpió el polvo, no barrió ni fregó el suelo, no puso ninguna lavadora, y por supuesto no tuvo que planchar. Realmente no le parecieron tan duras las tareas domésticas, no comprendía por que ella siempre se quejaba de que no le ayudaba en nada.
Pero la sonrisa no era por esos momentos de autodeterminación masculina. El gesto se lo produjo lo que sucedió cuando su inocente esposa, confiada de lo ordenado y limpio de su esposo, llegó a casa. La mesa del comedor y alrededores llenos de migas de pan, el cenicero, de la mesa de centro, con restos de pipas, colillas y algún que otro chicle. El mármol de la cocina, limpio en apariencia, escondía restos de distintas salsas.
Una lista de cosas que su mujer redujo para no avergonzarlo más, mientras lo paseaba cogido de la mano, inspeccionando toda la casa.
Poco a poco fue volviendo a su estado anterior, al darse cuenta de que si todo volvía a estar desordenado y sucio, era por que ella no estaba allí. Pero esta vez no era por unos días, en esta ocasión era para siempre. Quizás, si no lo pensaba lo olvidaría. Quizás era mejor pensar que podía volver en cualquier momento, aunque fuese vivir en una mentira perpetua, si es que a aquello se le podía llamar vida.
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