miércoles, 13 de mayo de 2026

LO HE VUELTO A HACER

 

Sí, lo confieso. No he podido evitarlo. 

Sé que muchos estaréis pensando que me he vuelto a meter en algún lío doméstico, que he vuelto a confundir las tallas de la ropa o que he protagonizado otro momento digno de comedia en el supermercado. Pero no. Esta vez la cosa es seria. Bueno, todo lo seria que puede ser algo que sale de esta cabeza de cangrejo.

Lo he vuelto a hacer: he escrito otra novela.

Parece que fue ayer cuando os hablaba de la anterior, pero ya ha pasado un año y medio. Esta vez me he pasado al lado oscuro —o casi— y me he metido de lleno en un thriller psicológico con toques sobrenaturales. Es de esas historias que te mantienen con el ojo pegado a la página y la luz de la mesita encendida "por si acaso". Además, esta vez he aprendido la lección: he contado con un corrector profesional. Porque si algo me enseñó la primera es que, por mucho que uno repase, siempre hacen falta unos ojos externos (y con criterio) que te saquen los colores antes de que lo haga el lector.



Pero la cosa no se queda ahí. Como en lo laboral sigo en esa fase contemplativa de "verlas pasar" y mi paciencia tiene un límite, he decidido dar un paso al frente. Por salud mental y por no sentir que estoy aquí parado viendo cómo crece el césped, me he dado de alta como editor.

Quiero sentir que, al menos, lo intento. Así que, una vez dado de alta, pues a editar se ha dicho. De momento, mi catálogo es humilde (mis dos novelas), pero en breve añadiré un tercer libro (de otro autor) y ya tengo a un par de autores llamando a la puerta. Eso sí, aviso desde ya: voy a ser muy cuidadoso. Si la historia no me entra por los ojos y me atrapa, no sale. Con un equipo formado por un corrector, una ilustradora y el menda lerenda, nos lanzamos a este nuevo proyecto con toda la ilusión del mundo.


Ahora mismo mi campo de batalla es la red de librerías. Quiero que mis libros (y los que vengan) tengan un sitio físico donde descansar. Así que aquí os pido ayuda: si alguno de vosotros tiene una librería, o conocéis alguna donde penséis que este cangrejo y sus historias pueden encajar, decídmelo. Yo mismo me encargo de hablar con ellos y presentarles el proyecto.

Me he dado un año de plazo. Si en este tiempo veo que la cosa avanza, que la red crece, que sumamos autores y que las ventas acompañan, seguiremos adelante con todo. Si veo que no hay progreso... pues a otra cosa, mariposa. Pero lo que está claro es que seguiré escribiendo, porque al menos eso me hace feliz y me mantiene los cables conectados.

¿Quién dijo miedo? ¡A por ello!


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