Hubo un silencio en el chat de voz. Uno de mis amigos, el que lleva menos tiempo en el grupo, preguntó con tono de preocupación real:
—¿Qué estás qué?
Sin embargo, el otro se empezó a reír porque ya sabe de qué va la vaina. Ahí me di cuenta de algo que a veces se nos olvida cuando llevamos mucho tiempo conviviendo 24/7 con los mismos seres humanos (mi querida familia): en casa de los Cangrejo hemos desarrollado algunos conceptos propio. Y lo peor es que se nos escapa en público.
Supongo que pasa en todas las casas. Empiezas deformando una palabra por hacer la gracia, luego un niño la pronuncia mal, se queda, y diez años después la usas con total seriedad para describir tu estado vital.
En mi casa, la palabra estrella es "Troquer". Si Mamá Cangreja me ve con mala cara y le digo "estoy troquer", ella ya sabe lo que me pasa. Significa estar pocho, revuelto, con ese malestar difuso que no sabes si es un virus o que te ha sentado mal la cena. Tengo mi propia teoría etimológica: creo que viene de cuando decíamos "me duele la trócola" (esa pieza mecánica imaginaria que siempre se rompe cuando no sabes qué le pasa al coche) para no especificar qué nos dolía. De la trócola pasamos al troquer, y ahora es un estado clínico oficial en nuestro hogar.
Pero si "troquer" es físico, tenemos otro término para lo moral: "ser Pardo". Y aquí hay historia. "Pardo" no es por el color, ni por el apellido de nadie. Viene de un oso. Cuando Cangrejito era más pequeño, se montaba unas películas tremendas jugando con sus muñecos, con guiones dignos de serie compleja en los que participaban también Cangreteen y Mamá Cangreja. Había un personaje recurrente: Pardo.
Pardo era una joya de personaje. Era un oso rico, egoísta y con unos valores nutricionales cuestionables: para él, comer sano era ir al McDonald's. Un tipo que siempre intentaba engañar a sus amigos muñecos para salirse con la suya. Un jeta de manual, vaya. El personaje caló tanto que ahora usamos su nombre como adjetivo. Si alguien nos hace una jugarreta, decimos: "Qué tío más Pardo". Si vemos una situación turbia, interesada o un negocio que huele raro: "Uf, esto es muy Pardo".
Es curioso cómo se construye la identidad de una familia. No son solo los apellidos, son estas tonterías. Esos códigos que hacen que nos miremos y nos entendamos sin decir nada más, mientras el resto del mundo sigue pensando que "pardo" es solo un color y que "troquer" es un error de dicción.
Y vosotros, ¿tenéis vuestro propio diccionario familiar? Contadme esos "palabros" que usáis en casa y que nadie más entiende, así no me siento tan bicho raro.
Sin embargo, el otro se empezó a reír porque ya sabe de qué va la vaina. Ahí me di cuenta de algo que a veces se nos olvida cuando llevamos mucho tiempo conviviendo 24/7 con los mismos seres humanos (mi querida familia): en casa de los Cangrejo hemos desarrollado algunos conceptos propio. Y lo peor es que se nos escapa en público.
Supongo que pasa en todas las casas. Empiezas deformando una palabra por hacer la gracia, luego un niño la pronuncia mal, se queda, y diez años después la usas con total seriedad para describir tu estado vital.
En mi casa, la palabra estrella es "Troquer". Si Mamá Cangreja me ve con mala cara y le digo "estoy troquer", ella ya sabe lo que me pasa. Significa estar pocho, revuelto, con ese malestar difuso que no sabes si es un virus o que te ha sentado mal la cena. Tengo mi propia teoría etimológica: creo que viene de cuando decíamos "me duele la trócola" (esa pieza mecánica imaginaria que siempre se rompe cuando no sabes qué le pasa al coche) para no especificar qué nos dolía. De la trócola pasamos al troquer, y ahora es un estado clínico oficial en nuestro hogar.
Pero si "troquer" es físico, tenemos otro término para lo moral: "ser Pardo". Y aquí hay historia. "Pardo" no es por el color, ni por el apellido de nadie. Viene de un oso. Cuando Cangrejito era más pequeño, se montaba unas películas tremendas jugando con sus muñecos, con guiones dignos de serie compleja en los que participaban también Cangreteen y Mamá Cangreja. Había un personaje recurrente: Pardo.
Pardo era una joya de personaje. Era un oso rico, egoísta y con unos valores nutricionales cuestionables: para él, comer sano era ir al McDonald's. Un tipo que siempre intentaba engañar a sus amigos muñecos para salirse con la suya. Un jeta de manual, vaya. El personaje caló tanto que ahora usamos su nombre como adjetivo. Si alguien nos hace una jugarreta, decimos: "Qué tío más Pardo". Si vemos una situación turbia, interesada o un negocio que huele raro: "Uf, esto es muy Pardo".
Es curioso cómo se construye la identidad de una familia. No son solo los apellidos, son estas tonterías. Esos códigos que hacen que nos miremos y nos entendamos sin decir nada más, mientras el resto del mundo sigue pensando que "pardo" es solo un color y que "troquer" es un error de dicción.
Y vosotros, ¿tenéis vuestro propio diccionario familiar? Contadme esos "palabros" que usáis en casa y que nadie más entiende, así no me siento tan bicho raro.

That's good you have your family words. My daughter, who is 7, pronounces words wrong and since I spend so much time with her, I end up saying them the way she says them!
ResponderEliminarTalking of Krabby Patty. Me and my daughter call a burger a Krabby Patty!
Haha, SpongeBob is so great.
EliminarJajajaja... genial el lenguaje "intrafamiliar"!!Sucede que en "my home" se habla ingles y español, sobre todo los hijos (ingles) y me parto de la risa cuando uso palabras "raras" en español que no conocen y que luego repiten como papagallo.. Saludos. T sigo
ResponderEliminarjajaja espero que no los pongos en aprietos jajajaja
EliminarTengo tres hermanas, y cuando éramos pequeños siempre me decían que yo era un "mono de cabra". Algún origen y significado ha de tener, pero siguen guardándoselo para ellas.
ResponderEliminarPues yo insistiría para saberlo jejejeje no es un mote normal jajaja
EliminarSuelen existir esos códigos endogámicos.
ResponderEliminarPor aquí tenemos muchos, te digo uno como ejemplo: utilizamos como adjetivo el apellido de un vecino que siempre está en la puerta de su casa fumando y mirando qué hacen los demás vecinos... chusmeando diríamos aquí (cotillear o husmear creo que usan más ustedes).
Por privado puedo decirte el apellido, es tan chusma que hasta puede llegar a pasar por aquí.
Abrazos, Papá
sí, sí, un claro ejemplo jajaja
EliminarMi abuela hablaba en castellano antiguo jajajaja y cuando suelto alguna palabra del estilo "alcoba", "arambol" o mas fácil, no pi o si pi, quien no me conoce me mira raro jajajaaja
ResponderEliminarUn besazo!
Lo de arambol no lo había oído nunca jeje pero me la apunto.
EliminarUy me encantó el termino y si uno tiene mucha creatividad tambien inventa términos a mi me pasa. Tengo mi propio lenguaje cuando me irrito. Ten un buen fin de semana. Te mando un beso.
ResponderEliminarAlgún día podías contarnos algunas jejeje buena semana
EliminarCangrejo:
ResponderEliminarFrodo lo define a la perfección: "códigos endogámicos:
Mi hijo menor reclamaba su comida diciendo " quiero un biberón rico rico sin tibio " y se nos ha quedado esa expresión cuando un plato viene demasiado caliente. Por ejemplo "estas lentejas no están ricas ricas sin tibio".
Salu2.
jajaja que bueno!
EliminarVaya, en mi casa somos muy ortodoxos, solo usamos términos autorizados por la RAE y bendecidos por Pérez-Reverte
ResponderEliminarJajajajajaja
Eliminar